miércoles, 28 de mayo de 2014

HAIKU TRISTE POR LA PARTIDA DE GUSTAVO ARCIA


Gustavo Arcia (Foto tomada de su Facebook)

Imagen tomada de la Web
                                                

                                 Te vas a Cielos
                                 de color arcoiris,
                                 mi buen amigo.

                                 Se fue contigo
                                 tu amor al terruño,
                                 a Venezuela.

                                Todos lloramos
                                tu ausencia tan triste,
                                al amanecer.

                                Recordaremos
                                tu presencia sonriente,
                                alegre, divertida.

                                Compañero de
                                estudios, trabajo y
                                aprendizaje.

                                Reviviremos
                                mañana tu memoria.
                                ¡Bálsamo será!

                                ¡Basta de luchas,
                                amigo y viajero!
                                Descansa en Paz.


Caracas, 25 de mayo de 2014







domingo, 27 de abril de 2014

LA NIÑA DE LOS OJOS COLOR MIEL


 MI MADRE, DORA GALINDO DE PAUL
   (HOMENAJE EN EL SEPTIMO ANIVERSARIO DE SU PARTIDA)
 
                          


      Erase una linda niñita rubia, de grandes ojos verde miel que vivía en una Caracas, por entonces de clima frío, envuelta en bruma y llena de tranvías. Ella también era, en ese entonces, la mayor de cuatro hermanas. Desde pequeña manifestó grandes deseos de aprender. Estudió con las monjas salesianas e hizo su Primera Comunión en la Iglesia de María Auxiliadora de Sarría.

     Un día la chica fue a inscribirse en la muy conocida "Escuela de Artes y Oficios para Mujeres", donde se enseñaban las artes y los oficios que toda chica debía aprender entre la tercera y cuarta década del siglo XX, tan revuelto por las guerras en otras partes del mundo.

     Lo cierto es que, Dora María, que así se llamaba la adolescente, cuando se registró en la escuela, llenó todas las asignaturas que la Directora le había mostrado para que la joven seleccionara aquellas de su preferencia. En los cursos figuraban los siguientes: Contabilidad, Mecanografía y Estenotipia, Dibujo y Procedimientos de aplicación de las Bellas Artes; Encuadernación, Cocina y Prácticas de Economía Doméstica, Corte y costura; Confección de sombreros para señoras; Elaboración de flores artificiales y otros cursos más. La maestra, al observar que la jovencita, luego de estudiar el amplio abanico de posibilidades, había señalado todas las asignaturas, le preguntó al unir las manos en actitud de rezo:

    - Muy bien, niña, te felicito. Pero ¿Me podrías decir con qué tiempo vas a poder asistir a todas las clases?

    - No se preocupe, profesora, que yo me las arreglo para no perderme ninguno de los cursos.- Contestó la chica sin titubear, mientras le devolvía la tarjeta que la maestra le había entregado para que tachara algunas de las asignaturas que ya había tomado. Pero no lo hizo .

    Y sucedió que Dora María, cumplió con lo prometido, pues mientras cosía un sombrero, se asomaba a la clase de cocina, y le pedía a su hermana Reina -quien animada por ella, también decidió asistir a la escuela- que le diera a probar la receta que en ese momento preparaban en clase, y la instaba a que no olvidara de pasarle los apuntes. Luego, Dora asistía a las otras clases que le permitía el horario. Es de destacar que Dora también asistía durante la semana a clases de canto en la Escuela de Música del Maestro Vicente Emilio Sojo. Como todas estas actividades se desarrollaban en el centro de Caracas y la ciudad no se había expandido tanto como hoy en día, Dora  María se trasladaba de un lugar al otro a pie o en tranvía.

     Pasado el tiempo, nuestra chica se graduó con honores y se convirtió en una excelente profesional de la costura, la repostería y, sobre todo, de la cocina. Hacía sus propios vestidos y sombreros, al estilo de Sira Quiroga en el libro "El Tiempo entre Costuras", de María Dueñas, sólo que no llegó a montar su taller, pues poco tiempo después conoció en una fiesta a un talentoso periodista y escritor, llamado Luis Alberto Paúl. Se casaron en la Parroquia y en la Iglesia de San Agustín del Sur de Caracas. 

     Eso sí. El vestido de novia se lo hizo ella misma. Era de líneas clásicas que entallaban su bonita y delgada figura, según muestran las fotos. Este traje nunca lo vi, pues quizás el tiempo lo destruyó, pero no así el velo que guardaba en una caja -envuelto en papel de seda azul- dentro del escaparate y que sus hijas mayores, Norma y yo, sacábamos de vez en cuando para jugar. Nos coronábamos con él y nos bañábamos bajo esa suave  y bella cascada de tul ilusión, como nunca más he vuelto a ver otro.

    
Caracas, 27 de abril de 2014.
Recuerdo amoroso de sus hijos: Myriam, Norma, Alberto y Dorita.




Rosas de jabón modeladas por mi Mamá (2000)


Rosas de tela elaboradas por mi Madre (1999)








Y cofre de madera repujado en cuero (1950)









viernes, 7 de marzo de 2014

¡DALE SIEMPRE LA MANO !



URBANIZACION 23 DE ENERO (WEB)
     La abuela entra con gran alboroto en el cuarto de los niños.
     -¡A despertarse, muchachos, que los esperan en la plaza para el Juramento de Fidelidad al Líder Supremo. Báñense rápido, que ya las arepas van a estar listas!
    
     Los chicos se apuran bajo la voz de mando de la abuela, y salen hacia la plaza, donde varios adultos que portan pancartas rojas los esperan para entregarles los fusiles.  Pero antes de salir, la doña le ordena a Juancho:

     -¡No te vayas a distraer con tus amigos. Dale siempre la mano a tu hermanito! ¡No lo olvides!

     El mayor de los chicos toma al más pequeño de la mano antes de cruzar la calle frente a plaza. Se siente responsable, pues él tiene diez años y Pedrito, sólo cinco. Los niños del barrio se encuentran sentados en el templete preparado para la ceremonia,  en medio de banderas y estampas de santos en la pared del fondo. Por supuesto que en el medio está la del líder supremo, mucho más grande. Detrás de ellos, de pie se encuentran varias personas que llevan consignas revolucionarias.  Portan armas largas. Otros adultos  -en peculiar ceremonia precedida de un largo discurso que exalta las virtudes del líder-, hacen entregan a los niños de los fusiles con los que defenderán la revolución hermosa. Luego les cubren los rostros con pañuelos colorados. Uno de los chicos estornuda, y  la mujer que se encuentra a sus espaldas, al ver que se le cae el pañuelo, se lo vuelve a colocar sobre la cara y lo regaña. Luego, le ajusta el fusil sobre las piernas y obliga al muchachito a mantenerlo derecho.
  
IMAGEN: WEB

      De pronto se escuchan disparos. Unos zagaletones armados, irrumpen y atraviesan la plaza, mientras otros encapuchados los persiguen y les disparan. Todo el mundo corre despavorido. Crece  el pánico como árboles fantasmales. Los niños gritan en medio de los tiros cruzados de las bandas. Juancho busca a Pedrito. No lo ve y corre hacia la esquina. No lo encuentra. Luego,  regresa a la tarima en medio del tiroteo y se detiene: su hermano yace en el suelo bajo uno de los bancos. Sangra. Juancho, desesperado lo sacude, lo llama. Le toma la mano inerte, lo abraza. Y rompe a llorar.

IMAGENES: WEB

Caracas, 14 de febrero de 2014

jueves, 6 de febrero de 2014

ELEFANTE. Por Miriam Mireles


                MIRIAM MIRELES  
Miriam Mireles es venezolana. Profesora de Matemáticas y autora de Apenas el cielo se abre (a tres tempos). También lo es de los multimedia: Sueños; Poesía Digital; Mujer Poulí; y Víctor y sus Metarostros. Participó en los libros: Petrarca en Venezuela (2004) y Leonardo da Vinci en Venezuela (2006). Compilados por Valeriano Garbín, Valencia-Venezuela. 

Conocí  a Miriam, junto a un entusiasta grupo de escritores aficionados, en el Taller Literario "Aprenda a narrar escribiendo", dictado por el  conocido escritor venezolano, Israel Centeno en Caracas en 2005. A continuación presento su  estupendo cuento  "ELEFANTE", recientemente publicado por ella en Facebook .  Mi agradecimiento a Miriam por haber aceptado la invitación a editarlo en este blog.


                                                                                            " ELEFANTE


Muy lento. Con su enormidad a cuestas entra un elefante a mi casa. Lentísimo. Sin gestos. Al sentarse en el piso de la sala cruje la madera. Parece inofensivo. No habla. Lo miro detenidamente tratando de adivinar qué quiere. El rostro enmarcado por sus batientes orejas huele a azufre. El sexo también se ve desgastado. Antiguo. Lleno de algas y raíces secas. Se mueve entre la puerta de la casa y la sala, desde allí intenta hablarme. No sabe hacerlo. Sólo balbucea algunas palabras. Sin sentido. Hace días mientras murmuraba incoherencias, sus deslucidas ojeras con bolsas de color morado se oscurecieron. Al tratar de mover su boca, las puntas del extraño bigote fueron masticadas por las comisuras. El elefante rompió las tablas que cruzaban la sala de pared a pared y deshizo la escalera. No consigo cómo buscar mis objetos personales que quedaron arriba en la habitación. Tampoco puedo entrar al baño. No he hecho ningún esfuerzo para huir de esta casa, aún a costa de quedarme sin provisiones (de las que había guardado para cuando viniera lo peor). El desasosiego me ha inmovilizado. Por las noches no duermo. Cuando el sueño me vence y él dobla involuntariamente sus patas, apenas me permito dormitar sobre los trapos de la cocina. A veces me refugio en el pequeño patio trasero cercado por paredes muy altas. Mi piel que la he cuidado tanto se ha vuelto gruesa, áspera, dura. No he hablado con ninguna persona desde que el elefante con extraño bigote habita mi casa. Nadie ha tocado a mi puerta. Temo convertirme en un gran animal con bigote. Alguien pudiera decir que no estoy asustada. Quizás. Siento que me estoy volviendo paquidermo. Que estoy muriendo. Que no tengo lugar. Que no tengo lugar donde desahogar esta cobarde melancolía.


R2013MiriamMireles"

@Miriam_Mireles

 www.foxplay.com






lunes, 30 de diciembre de 2013

SENTIMIENTO DE NAVIDAD. Por Maruja Habeder

Maruja Vásquez de Habeder, autora de este bello cuento, que me ha enviado como regalo de navidad, es venezolana y vive en Aurachtal, Alemania. Está casada con Gunther Habeder y ambos son los felices padres de Alexander y Gabriela, ya profesionales. Maruja, además de excelente narradora, posée una gran sensibilidad para la poesía. La considero mi hermana de siempre. Disfrutemos su cuento.




Sentimiento de Navidad



Emilia quien era una mujer con un carisma hermoso y sin timidéz alguna, logró entrar a esa tienda privada haciéndose amiga del portero y éste que era un hombre de buen corazón y que sabía que la mercancía que compraba para revender, era para ayudar a su familia, le permitió entrar sin el carnet y mucho menos durante los días próximos a la navidad.

Un buen día Emilia regresó del almacén llorando mucho y con el corazón destrozado porque ya se acercaba la navidad y no había dinero suficiente para los regalos de sus hijos y justamente ese día mientras ella esperaba en la caja para pagar la cuenta, llegaron unos empleados de la tienda para controlar si todos los clientes portaban el carnet de socio. Desafortunadamente Emilia no lo tenía, entonces le confiscaron toda la mercancía que le habían encargado sus clientes, perdiendo también todo el dinero que había invertido. Asi fue pasando la vida de la humilde familia, entre altos y bajos.

Llegaron los días de entusiasmo y preparativos de la navidad, el Adviento y su hija Alicia que era una chica muy curiosa y pícara, ya estaba grandecita y entendía muchas cosas, notó de que su mamá se iba por las tardes donde su vecina por un par de horas sin decirle el por qué, solo le recomendaba que se hiciera cargo de sus hermanitos durante su ausencia.

La curiosidad no pudo contener a la niña y en un momento en que vió que en una de las ventanas de la vecina había una pequeña cortina medio abierta, se asomó rapidito para ver que era lo que hacía su mamá con la vecina. Cuál fue su sorpresa? Vió a su madre y su vecina cosiendo un vestidito para un „muñeco desnudo“ que reposaba sobre una mesa y que su mamá le había comprado como regalo de navidad.

Alicia se sintió desilusionada porque ya no tenía más ilusión por el Niño Dios, pués eran sus padres los que compraban los regalos. Sin embargo se guardó el secreto para sí, sin revelarlo a nadie, mucho menos a sus hermanos pequeños para no quitarles esa ilusión del regalo traído por el Niño Dios, de manera que ellos pudieran disfrutar esa felicidad de la Nochebuena...'la espera del Niño que había nacido' y que con un pequeño regalo de los padres, disfrutaban la alegría de la Navidad.

Pasaron los años y Alicia ya era una mujer madura, soñadora y romántica, faltando solo cinco semanas para la navidad conoció un hombre muy guapo, de ademanes principescos y con una profunda mirada que le hizo sentir todo el amor sincero que él le reveló en ese primer encuentro. Èl era extranjero, con unas costumbre muy distintas a las de ella, pero esto no fue ningún motivo para que Alicia no aceptara su amor, todo lo contrario, ambos corazones latieron de emoción desde el primer momento en que sus miradas se cruzaron.

Llegó la navidad y él le ofreció su amor como regalo, pero con una condición le dijo el príncipe encantado... 'con discreción, paciencia y confianza en mí' serás la madre de mis hijos'.
Con el correr de los años se casaron, él se la llevó a su país a vivir y formar allí su hogar y ella como lo amaba tanto, acepto la separación de su larga familia por el amor de su esposo, el príncipe extranjero.

Alicia siempre se alegraba por la llegada de la navidad, porque su esposo era el que preparaba todo muy misteriosamente para sorprender con alegría, no solo a sus hijos, sino también a ella el día de Nochebuena con el arbolito de navidad bellamente decorado, las velas rojas encendidas, el sonar de los villancicos y los regalos de cada uno de sus hijos y el de ella al pié del arbolito.

Y así fueron pasando los años, sus hijos crecieron y ella a pesar de toda su alegria por las sorpresas de navidad de su esposo, también añoraba su navidad natal: sencilla y sin regalos debajo del arbolito de navidad. Sus regalos en ese hermoso día eran las tradicionales cenas de Nochebuena que compartía con sus padres y hermanos y si llegaba algún improvisado, también participaba de la esperada cena que su madre Emilia, preparaba con mucho amor todos los años,como regalo de navidad para toda la familia.

Alicia aún disfruta de la navidad al lado de sus hijos y esposo con la misma felicidad y amor que ese príncipe encantado le destelló con su primera mirada, sin dejar de pensar en cada navidad... en ese 'muñeco desnudo vestido por su madre' que le enseñó a apreciar y disfrutar el sentimiento de la navidad!


Maruja Habeder
Aurachtal, Alemania
24 de Diciembre de 2005



IMAGENES NAVIDEÑAS: WEB


miércoles, 13 de noviembre de 2013

NOCHE FANTASTICA


    Avanzaba la tarde y Carla, pensativa, mordisqueaba una manzana, degustaba su sabor y apreciaba la textura de la fruta. Trataba de poner en orden sus pensamientos. La ruptura con Javier la hacía ver todo monótono, triste y aburrido. Nada nuevo ocurría. 

   Había llovido mucho toda la tarde y Dios dirigió, Virtuoso al fin, un maravilloso concierto de relámpagos, truenos y lluvia. Actuaba además, como invitada especial, la Coral de las Chicharras Caraqueñas, bajo la batuta de su fundadora, Irina Capriles, orfeón que formaba parte de sus sueños terrenales. 


     Movida por un impulso, Carla levantó la vista, y para su asombro, vio adherida a la rugosa superficie del techo  del salón a una chicharra que parecía ir contra la ley de gravedad. A su vez al insecto le pareció también muy extraña la pose de la chica que lo miraba desde abajo. ¿ A qué se debería esa actitud sorprendida?
    
     -¡Hola!- saludó Carla- Bienvenida a casa.
 Una agradable voz masculina contestó su saludo.

   -Buenas noches, bella señora,  ante todo le informo que pertenezco al género masculino, sólo que a primera vista no se distingue. Disculpe mi abuso al entrar sin ser invitado a su casa; pero lo cierto es que venía muy agotado del concierto de la coral. Al pasar por su ventana abierta, vi todo tan acogedor que no resistí la tentación de ver su casa y aquí me tiene. Mis disculpas,  señora.

   -No tiene por qué presentarlas, señor Chicharra, más bien sería yo la llamada a hacerlo por mi confusión. Descanse y póngase cómodo, por favor. Es más ¿Le puedo ofrecer algo de tomar y de comer? Pues me imagino que debe estar muy fatigado.

   - Sólo un poco de agua, señora, gracias. Como poco, sólo lo necesario, en cambio, tomo mucha agua. Por eso ya conoce las consecuencias de nuestra especie, pero no se preocupe que tendré mucho cuidado.

   Carla fue por el vaso de agua que sació la sed del visitante. Al devolverle el vaso ella le dijo:

   -El baño está frente a la biblioteca, para cuando lo requiera.- Luego, ya tuteándolo, añadió: 

   - Mi nombre es Carla y el tuyo?

  - ¡Qué descortés he sido al no presentarme. Mis disculpas, Carla. Mi nombre es Salvatore Bonsoir.
  
   - ¿Nombre italiano y apellido francés?

   - Sí, mi madre es italiana y mi padre del país galo.

    - Los míos son venezolanos, pero de origen español, pues mis apellidos son González  y  García.  ¿Y de dónde viene tu afición musical?

   - Bueno, imagino que sabes que todas las chicharras o cigarras, como nos llaman algunos, cantamos siempre. Eso es algo que viene en nuestros genes. Pero, en mi caso, bastante marcada esta herencia, pues mi padre era tenor, y mi madre soprano. Ambos muy cotizados por los principales teatros europeos:  la Scala de Milán, La Fenice en Venecia y el Teatro de la Opera de Viena.

     ¿En serio?- preguntó asombrada Carla.

   - ¿Por qué lo dudas? Es más, mi padre conoció a mi madre, cuando interpretaron "Tosca", de Puccini. Ella, como la cantante  Tosca y él como Mario, el pintor. Se por experiencia que lo de mis padres fue un gran amor. Cantaron juntos varias óperas y se compenetraron tanto y de tal manera, que se dieron cuenta que estaban hechos el uno para el otro y se casaron poco tiempo después. Luego, nació mi hermana Floria, y a los cinco años lo hice yo, cerrando conmigo la fábrica de chicos. Recuerdo que teníamos una vida muy agitada por los compromisos  musicales de nuestros padres.

    - Hermosa historia, Salvatore. Pero, dime ¿Cómo es que tienes voz humana y tus padres también, por lo que me cuentas?

    -Esa es una larguísima historia de mi familia que ha pasado de generación en generación. Tengo entendido que se originó en  la Edad Media, cuando Armina, la hija de un rico terrateniente, se enamoró de  de Jean Pierre Bonsoir, uno de mis antepasados. Ella deseaba casarse con él, pues se consideraba rica y bella y no aceptaba que él fuera a hacerlo con con Salana, la humilde hija de un pastor de ovejas de la campiña francesa. En su despecho, Armina llamó a los brujos para que le practicaran a Jean Pierre un maleficio que dio por resultado que todos sus descendientes en esa región se convirtieran en chicharras, pero manteniendo la voz humana, -especie de impronta- que les recordaba que no eran ni insectos ni humanos, o como dicen en Venezuela, "ni chicha, ni limonada".

   -Pero ¿Por qué tus padres viniendo de lugares y familias diferentes tenían forma de insecto?

    - Querida, sabes bien cómo es el mundo. Nadie permanece estático en un solo lugar. Muchas personas viajan, se casan en otros países y resulta que siempre estás emparentado con alguien en  algún sitio  de este planeta. De allí el la expresión popular "el mundo es un pañuelo".

   - Lo que me cuentas es impresionante, Salvatore... -comentó la joven. Y luego acercándose al chico le preguntó: 

   - "... ¿ Y que tienes en el pecho,
     que encendido se te ve? ...", 

como dice el poema "Margarita" de Rubén Darío?
   
   Sonríe el chico, ante la pregunta de Carla.

    - ¡Ah, ¿En la cadena?... Es un kaspot que me regaló mi abuelo...

    - ¿Y qué es un kaspot, puede saberse?

   - No te lo puedo explicar, preciosa, sino demostrar, pues este objeto cilíndrico como un nanotubo me da poderes extraordinarios. Entiende bien, no vayas a confundirlo con los que otorga  una "ley habilitante"  mal entendida por ciertos presidentes que no saben aplicarlas de forma adecuada y justa, ¡No!- Por un momento Salvatore se queda pensativo; luego levanta la mano y  la coloca sobre la boca de la joven.


   - ¡No, Carla, no digas nada.  Ahora cierra los ojos y ábrelos sólo cuando yo te lo indique.- Pero, por favor, esta vez no me interrumpas.

   La muchacha prometió hacerlo y cerró los párpados con fuerza aguantando la respiración, como si este hecho corroborara su firme decisión. De pronto, ella escuchó un sonido agudo  que aumentaba con violencia, igual al que se escucha cuando uno se encuentra a bordo de un jet y silban las turbinas hasta convertirse en el continuo y monótono sonido de un avión en pleno vuelo.

    Por su parte, Salvatore, en minutos que le parecieron eternos, sintió que se elevaba alto, muy alto hasta entrar en la estratosfera. Sintió que atravesaba constelaciones, chocaba con naves espaciales y con minúsculos meteoritos, para luego aterrizar  en forma abrupta. 

  Cuando cesó el ruido, la chica, aturdida y un poco sorda, escuchó la orden de Salvatore.

   -¡Ya, Carla, ya! Ahora sí puedes abrir los ojos.

   ¿Pero, de dónde salía esa voz profunda y desconocida?  - Se preguntó la muchacha, en medio de una gran confusión.


   La joven se llevó las manos al pecho para tratar de calmarse, así que al escuchar la orden, obedeció, pero al hacerlo, lo que vio ante ella fue la figura de:


   Un hombre  joven con aspecto deportivo que la miraba sonriente.






Caracas, 1992 - Noviembre de 2013
IMAGENES: WEB




domingo, 22 de septiembre de 2013

EL AGAPE (CARICATURA DE UN SAINETE)


                            
UNICO ACTO

Suena el timbre y Mymi abre la puerta saludando a Missa, su amiga, quien muy emperifollada, entra en casa y, luego de saludar, deja caer su hermosa cartera importada en un sillón. De pronto se detiene y aspira profundamente el aroma que sale de la cocina.

MISSA:
Buena comida,
es tu costumbre.
Dime ¿Qué tienes 
hoy en la lumbre?

MYMI:
Hay espaguetis
almidonados,
carne sabrosa;
un rico asado
¿No te apetece
probar bocado?

MISSA:
De sólo olerlos
me encantaría.
Decir que no,
nunca podría.
Carne tan rica,
aunque esté fría.

MYMI:
Entonces, vamos.
No a la pereza;
no me contagio
con Pdvsa
que tarda tanto
en poner la mesa.

MISSA:
¿Y qué le has puesto
a esos platillos,
que sólo emanan
rico olorcillo?

MYMI:
Clavo, canela
comino, ají,
y algo de miel;
lo que a tu gusto
le da placer.

MISSA:
¿Así de especias,
amiga mía?
¡Qué rico aroma
qué buen sabor!


MYMI:
Sólo buen juicio,
querida Missa,
en la cocina
y el corazón.

MISSA:
¿Y adornas tanto
un simple asado
para comerlo
en sólo un bocado?

MYMI:
Como en la vida,
y en el amor,
los aderezos
le dan sabor.

MISSA:
¿Y qué hay de postre,
puedo saber?
Salado y dulce
hay que comer.  

MYMI:
Querida amiga,
hay currunchete,
arroz con leche
¡Y majarete!

MISSA:
¡Cosas más ricas
Mymi Pagal!
A los galanes 
hay que halagar.

MYMI:
Con finos dulces...

MISSA:
El paladar...

MYMI:
Teniendo en cuenta...

MISSA:
¡No empalagar!

De pronto suena el timbre y al abrir la puerta, aparece Fred Cito el querido amigo de ambas, quien desde su casa de Prados del Este se vino rápido a Santa Fe, atraído por el rico olor de la cocina de Mymi. Entra muy agitado, para el asombro de Missa y Mymi, y exclama, caminando de un lado al otro:

  
FRED CITO:
¿Cómo es posible
que no me inviten
a saborear estos
platillos que dan placer?

Soy vuestro amigo,
y no invisible...
Esto me duele
a más no poder.

Ambas chicas se acercan al compungido joven e interrumpiendo su pesar dicen al unísono, mimándolo para tratar de calmar su tristeza.

MISSA Y MYMI  (al unísono):
No, Fred Cito,
querido amigo,
tú siempre, siempre.
estás invitado.
Jamás y nunca
estarás de lado.

Ven y brindemos 
con un vinito
de esos tan caros,
-casi prohibidos
por la inflación-,
para alegrarnos  
el corazón.

Missa, Fred Cito y Mymi se sientan a la mesa decorada con flores; destapan el vino que trajo la ganadora del Concurso Miss Mundo -sin trampas ni maletines-, que situó una vez más a Venezuela a la vanguardia de estos concursos de belleza, y que ahora también incluyen el intelecto. Brindan con la mano izquierda, pelan los ojos para realzar los deseos por el éxito, la salud, el dinero y el amor.

Las jóvenes esperan con ansiedad a sus respectivos galanes, pero no para que las conduzcan al altar -ahora pasado de moda para ellas-, sino a una cama de agua en un motel  venezolano, árabe, japonés o ruso. ¿Y después? ¡A disfrutar! 

Por su parte Fred Cito también brinda feliz pensando en su chica, pero al mismo tiempo preocupado por la inflación. Piensa que las ganancias obtenidas en su última novela de RCTV se le evaporen en una sola noche de amor. Sin embargo, brinda optimista por el presente que es lo único que cuenta en esta vida y se pone de pie mientras su amigas cotorrean y se ríen. Da varios pasos por es escenario y levantando su copa dice:

¿Con qué dinero
invito a Cora,
si la inflación
ya me devora?

Se detiene, reflexiona y continúa,  esperanzado:

¿Y el mañana?
Ya se verá,
pues es seguro 
que ya vendrán
otras novelas
de ese canal,
que ya es de fama
¡INTERNACIONAL!

Cae el telón envuelto en una nube de aplausos.


Caracas, 2005 
IMAGENES: WEB.